Era una noche en un pequeño hospital aquel donde estaban los olvidados/as muchas veces.
Aquellos que por alguna razón u otra habían dejado llevarse por el vaivén de la vida o simplemente habían pasado por demasiado.
Ali (Alice) era una chica de 16 años para la cual este pequeño hospital era nuevo y desconocido.
Era una chica de 1.64 con un peso de unas 84 libras se veía tan frágil, cabello corto y negro. Con perforaciones en las orejas y nariz. Ali no era una chica convencional pero por dentro era igual de frágil o más que por fuera.
El doctor miraba a sus padres con algo de recelo y a la adolescente con una mirada de compasión. El doctor informó a sus padres que debido al bajo peso Ali debería ser ingresada. Seguramente un trastorno alimenticio por depresión dijo el.
Ali comenzó a llorar al igual que sus padres. Jamás había estado hospitalizada y eso la aterraba. El doctor le dijo que era necesario y que todo estaría bien.
El hospital con paredes blancas parecía interminable, la enfermera la explicó a Ali que le colocaría un catéter para poder administrar un medicamento para que pudiera dormir y no estuviera tan asustada. Ella aceptó. Sus padres se fueron y Ali pensó que era la primera de las últimas noches.
(Sigue)
Deja un comentario