Era la hora de los medicamentos y las chicas fueron a recibir los suyos, irónicamente les llamaban los dulcitos, eran parte de su nueva rutina y aunque no sabían exactamente que estaban tomando les dijeron que eran para que estuvieran tranquilas y se sintieran mejor.
Poco a poco Alicia se fue quedando dormida en su cama, sin poder evitarlo debido al efecto de los medicamentos, aunque no se sentía triste sino más bien paralizada y todavía sin poder entender el lugar. Alex también se quedó dormida.
Los cubículos parecían tranquilos todos los pacientes que estaban despiertos parecían zombies o robots mientras la mayoría dormía.
En el silencio del lugar podían escucharse algunas pesadillas que aquejaban a algunos pacientes y también el ruido de las enfermeras. Los doctores aprovechaban para revisar expedientes y pasar su ronda.
Los dulcitos no eran más que fármacos prescritos para cada paciente en teoría según su caso.
Sonaba casi macabro o sarcástico pero era un tema común ahí.
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