Era una mañana más en la hospitalización de Ali y Alex, recibían su desayuno en su cama a lo que ya se habían acostumbrado pero no a los medicamentos y levantarse como zombies, o sentirse con tanto sueño durante todo el día. Trataban de caminar y salir del cuarto para no estar solo dormidas aunque era lo que más querían. Estaban simplemente tratando de “mejorar” si eso era posible. Por momentos Ali sentía que si se recostaba la cama se la tragaría y no podría salir. Se hundiría, nadie podría ayudarla a sacarla. El día pasaba y cada una estaba ahí como un zombie casi estoicas. 

Alex pensaba en cada momento oscuro que había pasado desde su diagnóstico y tomar todos los días su medicación. Cada una atormentada a su manera, la oscuridad estaba dentro no afuera. 

En un abrir y cerrar de ojos cerca de las 6:30 pm las luces se apagaron. Y se escuchó el ruido de como explotaba un fusil afuera, también de cómo la planta intentó funcionar pero era de gasolina y no parecía no haber en el hospital. Finalmente lo interior era como lo exterior, un apagón. 

Fuera luces, solo oscuridad. Con la luz de afuera del cielo y la luna a penas podían ver algo. Todos intentaban guardar la calma y a eso me refiero las enfermeras y doctores al ver que la planta no funcionaba. 

Las chicas se quedaron ahí en su cuarto sentadas en su cama casi como si nada hubiera pasado. 

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